mamá, prepárame mi globo

La noche hiere sus guiñapos de sueño. La noche extiende su edredón de arroyo, de azul noche… Quizás en su noctámbulo soñar, después de las voces encrespadas, de transeúntes que han muerto en Barcelona, sólo reza el sonoro eco de un niño.

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 Mamá, prepárame mi globo.

Quiero poder mirar

esta tierra desde lejos.

Quiero volver

a arroparme

con la risa de sus ríos.

Quiero

que tus labios

me hablen a través

del canto

de aves nocturnas o diurnas.

 

Mamá, prepárame mi globo.

Tengo miedo

de estos hombres

monstruos

que siegan la vida

con sus corceles de guerra.

Mamá, no me pongas

Comida.

Llévala con tu sonrisa

blanca a los hospitales

o a los lechos de las personas

que ya no quieren levantarse.

 

Mamá, prepárame

mi globo.

Así podré hablar

con el señor de la barba

blanca.

Así mis palabras rotas

por la escarcha

de las vidas apagadas

serán

un enorme interrogante

que no dejará ni por un instante

de perseguirle.

 

Mamá, prepárame

mi globo.

Con sólo mis lápices de color

y con una muda

de jersey

por si hace frío.

Quiero con mi cazamariposas

recoger todas las palabritas

buenas,

todos los acordes

de amor

Y sembrarlos

cuando regrese,

eso sí después

de descansar,

en todos los rincones

del mundo.

El abuelo decía

que toda semilla

adecuadamente plantada da antes

O después su fruto.

 

Mamá, prepárame

mi globo.

Tu pecho cálido

y dulce

será el viento

que me impulse.

Vuestras risas por vivir

serán

los acordes

que pintaré,

en mi globo de luna,

en el cielo.

 

 

De Pruden Tercero Nieto, diecinueve de agosto de 2017